
Jesús
de Miguel
Jesús de Miguel, artista afincado en Ibiza, desarrolla una práctica definida por una aproximación visceral e instintiva a la pintura. A través de gestos enérgicos, texturas crudas y un lenguaje visual de gran intensidad, su obra dialoga con el neoexpresionismo sin perder una identidad propia e inconfundible. Sus pinturas rechazan la rigidez y la planificación excesiva, apostando por la espontaneidad, el movimiento y la intensidad emocional.
Manteniendo lo que se ha descrito como una “relación simbiótica y vital” con su trabajo, de Miguel entiende la pintura como un acto a la vez físico y profundamente personal. Del mismo modo que el rostro suele considerarse un reflejo del alma, sus obras se convierten en proyecciones del carácter, el instinto y la experiencia vivida. A través de capas de gestos, tensión y experimentación, sus pinturas revelan una práctica vital, transgresora y sin miedo a enfrentarse de forma directa a la incertidumbre.
Profundamente influido por la historia del arte y la filosofía, de Miguel equilibra la fuerza expresiva con una gran precisión compositiva. Como señaló Allen Jones, «es un artista que utiliza de manera excepcional diferentes registros pictóricos». El resultado es un cuerpo de trabajo que se mueve entre el caos y el control, la emoción y la estructura, consolidando a Jesús de Miguel como una voz singular dentro de la abstracción contemporánea.