
Stefan
Annerel
Stefan Annerel nos obliga a detenernos y a mirar más allá de lo visible, a dejarnos guiar por el sugerente mundo que se oculta tras la superficie de sus creaciones. A través de la variación de materiales, genera un dinámico juego de contrastes en sus composiciones. Sus pinturas desprenden una gran vitalidad, en la que colores y formas parecen danzar en armonía y, al mismo tiempo, en tensión. Es una especie de sinfonía visual que desafía al espectador a encontrar sentido en el aparente caos.
No existe, por tanto, una única forma “correcta” de enfrentarse a este despliegue cromático. Conviene tomarse un tiempo para observar con atención no solo las obras, sino también a quienes las contemplan. Por lo general, la mirada comienza desde una cierta distancia reverente, en una actitud de respeto hacia la imagen y el espacio. Con el tiempo, esa contención se disipa y la observación adquiere un matiz casi voyeurista, cuando uno se acerca hasta casi rozar la superficie con la mirada, tratando de captar cada irregularidad, cada matiz de color.