
Stefan
Peters
Stefan Peters investiga las posibilidades de la pintura. Reduce el medio a su forma más elemental: el gesto de la pincelada. Una pintura es, al fin y al cabo, el resultado de la interacción entre innumerables trazos que se entrelazan, se superponen y se mezclan sobre una superficie. Al convertir la pincelada en un elemento autónomo y explotar plenamente sus posibilidades sugestivas, Peters demuestra que el poder ilusorio de la pintura es tal que, incluso a microescala, puede evocar paisajes completos, panoramas, valles fluviales y cielos nubosos.
En sus trabajos más recientes, el mundo onírico y la realidad se funden entre sí. A través de sus pinturas, animaciones e instalaciones, Stefan Peters no solo crea imágenes, sino que también busca comprender su proceso de origen: la formación de la imagen. Explora las cualidades imitativas de la pintura, pero entiende que la realidad también puede evocarse mediante efectos de extrañamiento, fragmentos de imagen o incluso a través de la aparente inutilidad de una pincelada. Del mismo modo que el silencio permite escuchar el sonido más sutil, Peters genera quietud en sus obras para que incluso la más pequeña vibración se haga visible y adquiera significado. Por ello, para Stefan Peters la creación no consiste únicamente en la búsqueda de algo nuevo; utilizando la pintura como principal medio de expresión, supone siempre un redescubrimiento mediante el cual aquello que ya existe se revela de forma poética.
Stefan Peters estudió en la MAD Faculty de Genk y en la Jan van Eyck Academie de Maastricht. En 2016 fue galardonado con el STRABAG Art Award en Viena.
Su obra forma parte de numerosas colecciones privadas, así como de importantes colecciones corporativas y museísticas de los Países Bajos, entre ellas las de DSM, AKZO NOBEL Art Foundation, Van Gogh Huis, ING Bank, DELA, AMC Art Collection, VU MC Art Collection y la Art Collection Rijksoverheid de La Haya.