
Óscar
Florit
Óscar Florit (Palma de Mallorca, 1977) desarrolla una pintura estructurada desde la energía, la precisión y la presencia del gesto. Su trabajo se construye a partir de formas circulares, ovaladas y cuadrangulares de bordes suaves, figuras que remiten tanto a piedras erosionadas como a nubes, manchas, huecos o señales que aparecen y desaparecen dentro del cuadro. Estas formas contienen un ritmo interno, una tensión y una toma de decisiones que reconoce como propias. La pintura se convierte así en un sistema vivo en el que cada forma responde a otra, cada color genera un contrapunto y los espacios de vacío activan la superficie. Su enfoque parte de la observación, del error mínimo buscado y del equilibrio entre control e intuición. El cuadro se completa cuando la energía se estabiliza, cuando las tensiones encuentran su sitio y cuando la imagen respira sin necesidad de añadir nada más.