
Garth Evans
Garth Evans ocupa un lugar central en la historia de la escultura contemporánea británica. Su obra, marcada por una experimentación constante con las posibilidades de la escala, el peso, el medio y la forma, articula tanto un enfoque formal como conceptual, centrado en la reconsideración continua de las posibilidades escultóricas. Uno de los rasgos distintivos de su extensa y relevante trayectoria es su permanente revisión crítica de su propia práctica, rechazando cualquier posición estética que llegue a resultarle demasiado cómoda.
Este planteamiento ha dado lugar a diversos cuerpos de obra aparentemente diferenciados. Mantener este ejercicio de auto-cuestionamiento a lo largo del tiempo ha requerido por parte de Evans un notable rigor intelectual y emocional. Su interés sostenido por trabajar con nuevos materiales y procesos, así como por examinar los límites establecidos, se traduce en esculturas realizadas con una amplia variedad de materiales, entre ellos madera, acero, caucho, plástico, cerámica y fibra de vidrio.
Para Evans, este proceso de exploración es profundamente personal: afirma que muchas de sus obras, incluso las más abstractas, funcionan como “disparadores y contenedores de recuerdos identificables”. Cada una de sus piezas se caracteriza por su ambigüedad, complejidad y originalidad. Independientemente del material, la forma o el método de producción, todas comparten una cualidad intangible, enigmática y de una serenidad sugestiva.
Desde la década de 1960, Garth Evans ha expuesto ampliamente en el Reino Unido y Estados Unidos, participando en exposiciones colectivas de gran relevancia como British Sculpture ’72 en la Royal Academy of Arts de Londres (1972) y The Condition of Sculpture en la Hayward Gallery de Londres (1975). En 2013, el artista Richard Deacon comisarió la exposición retrospectiva Garth Evans en el Yorkshire Sculpture Park. Su obra forma parte de importantes colecciones, entre ellas Tate (Londres), el Metropolitan Museum of Art y el Museum of Modern Art (Nueva York), así como el Victoria and Albert Museum y el British Museum. A lo largo de su carrera ha recibido 18 galardones, entre ellos la prestigiosa beca Guggenheim, el premio de la Pollock-Krasner Foundation y la ayuda del British Council para exposiciones en el extranjero.