
Keru
Chen
La práctica creativa de Keru Chen se despliega a través de múltiples medios, adoptando la forma de un proceso de acumulación continua y generación en constante devenir. Pintura, escultura, collage, escritura, animación y sonido: cada obra da lugar a la siguiente, y los distintos lenguajes se ajustan y estimulan mutuamente, conformando progresivamente un sistema dinámico y auto-generativo.
En conjunto, su práctica —independientemente del medio— puede describirse como un estado de captura alcanzado mediante la observación y la espera, que implica una coexistencia entre relajación y atención concentrada, siendo la precisión perceptiva su principal motor. La artista atenúa deliberadamente su control sobre cada medio para dar cabida a lo que denomina “humor” —una ligereza que coexiste con el universo—, transformando su papel de creadora en el de detonante, observadora y participante.
En este proceso, el significado deja de imponerse y los resultados no pueden preverse; sin embargo, se revelan y se reconocen a través de una activación continua.