
Savannah
Harris
La práctica de Savannah Harris (n. 1999) puede entenderse como un flujo de conciencia que se expande y se contrae, dando lugar a entornos complejos. Su trabajo está influido por procesos geológicos y arqueológicos que han moldeado y transformado la Tierra. En este contexto, el acto de pintar adquiere un carácter performativo, ya que la artista deconstruye continuamente el espacio del lienzo, emulando fallas, pliegues y huellas presentes en el terreno.
El contexto y la materialidad de sus obras reflejan una porosidad y una mutabilidad propias de los paisajes geológicos, cualidades que también se manifiestan en la lenta acumulación de capas en sus pinturas. A menudo incorpora arena, en conexión con su herencia caribeña y cubana, estableciendo una referencia simbiótica al tiempo profundo. Así, sus obras se convierten en representaciones orgánicas de un proceso de devenir.
Reactivada a partir de memorias enterradas, la arena presente en sus pinturas evoca una historia de experiencias vividas.