
Silvia
Cosío
Silvia Cosío (1976). Desde sus primeras pinturas, en las escenas y personajes de Silvia Cosío ha existido una rara plasticidad y vínculo en el uso del tiempo y del espacio, como si la figuración tuviese que rehacerse con nuevos parámetros, como si la sorpresa o la originalidad de una escena tuviese que trascender esa novedad y transformar lo que se mira, rehacerlo efectivamente para llevarlo a su máxima posibilidad con las herra- mientas que le da la pintura. Los espacios no son exactamente sueños o lugares insolados y confusos donde es complicado saber qué tipo de realidad o hiperrealidad se describe, porque la artista siempre ha huido de la imagen surrealista o de la falta de coherencia sin sentido en una obra, pero al mismo tiempo, responden mal a un realismo donde la proporción, el plano o punto de vista, el dibujo y la perspectiva participan de un mismo engranaje. Son espacios, casi todos, superados por el color donde se impone la superposición de capas que dicen y desdicen lo que quieren mostrar, como en los exteriores de Ancestros, El pintor o La joven de Appenzell, o más evidentemente cuando cierra el plano en los telones de verduras de los Emparrados. Vemos las manchas de color compitiendo unas con otras, solapándose y contradiciendo las líneas del dibujo, callando unas a otras también en la piel y la ropa, como si fuesen ellas mismas frondosas selvas, jardines voluptuosos por los que pasear abriéndose camino.
Silvia Cosío vive y trabaja en un pueblo de la Sierra de Huelva, después de vivir en ciudades como Sevilla o Barcelona. Ha expuesto en galerías de Sevilla, Berlín y Madrid.
Su obra figura en colecciones como la de la Fundación Cajasol, Diputación de Sevilla, la Fundación Focus Abengoa o el Grupo BMW. Con el proyecto de libro de artista titulado El esqueleto y el fantasma recibió una beca dentro del Programa de Apoyo a la Investigación del MACBA en el año 2016. Fue ganadora en 2021 del Premio BMW de pintura.